Todo pasa por algo

Nada es casual, todo sucede en el tiempo y lugar exacto, aún las peores cosas.

Desde ayer que me pregunto cómo hubiera podido enfrentar lo que me está pasando si no te tuviera a mi lado.

Te miro a los ojos y siento que todo va a salir bien. Salís de mi campo visual y tengo la sensación de que me hundo en un agujero negro inmenso pero volves a traspasar la puerta de casa y mágicamente el suelo deja de temblar y las piezas del rompecabezas se acomodan.

Sin tu cuidado, sin tu fé y sin tu abrazo, me hundo irremediablemente.

Mil disculpas si esta mochila es demasiado pesada pero dentro de tanto ruido interno, el único momento de pacífico silencio es ése en el que sé que existís y con darme la mano me alcanza para espantarme a los diablos.

Deja un comentario