El meloso vs el detallista.

Hay mujeres que mueren por un hombre romántico y contrariamente a lo que se pueda creer, y siendo romántica como soy, prefiero mil veces un hombre detallista.

El romántico llega un momento en que se pone meloso, pegajoso, casi como un chicle en la suela del zapato.

El meloso me molesta porque está todo el santo día encima de una. Llamados, mensajes de texto, chat, flores, bombones, muñequitos de peluche, frases cursis, poesías robadas e intenta hacer analogías entre las maravillas del Universo y nosotras.

Tanta miel JUNTA empalaga, satura el paladar, repugna y el efecto rebote es inmediato: cerco perimetral URGENTE para poder respirar.

El detallista es una categoría completamente diferente y diría que la ideal.

Permanece cerca pero no pegado, es atento y caballero pero mantiene una distancia prudencial para no invadirnos.

Hace un trabajo de campo silencioso, presta atención a nuestros gustos y necesidades pero al momento de poner todo eso en práctica lo hace de manera cautelosa y gradual, se maneja con detalles pequeños, casi insignificantes para la mayoría pero enorme para nosotras.

Al detallista no querés sacártelo de encima como si fuera una pelusa en la mitad de un abrigo, al contrario! Provoca tenerlo cerca para admirar su método y sorprenderse cuando hace una jugada inesperada.

El meloso es infumable.

El detallista, adorable.

Deja un comentario