No falla

Llegan los cinco días previos a mi viaje y comienzo a sentir el aroma del mar, el sonido de las olas cuando me voy a dormir de madrugada, los colores anaranjados del amanecer, el aroma del pasto húmedo y recién cortado.

Cierro los ojos y me veo manejando de una punta a la otra de la ciudad escuchando música o sonrío sola recordando momentos del último viaje vivido.

A veces creo que el día de mi muerte voy a llegar al cielo y mis seres queridos me van a estar esperando parados al lado de una puerta inmensa que dirá CALETA DE LOBOS.

Es que para mí no existe otro paraíso que no sea ése.

Dicen que mi rostro cambia y mis ojos brillan con una intensidad enorme cuando me voy. 

Ese es el famoso efecto llamado FELICIDAD.

Deja un comentario