Amor de mis amores

Me desperté temprano con ganas de ver películas, del rubro que sea.

Abrí Netflix y la primera que apareció fue ésta, una película mexicana que pintaba liviana, nada para pensar demasiado ni angustiarse porque sí.

Efectivamente fue así, ni buena ni mala, solamente para pasar el rato.

Lo que sí me dejó es esa sensación que tenemos todos los seres humanos de querer ir siempre tras la definición de lo que es el amor.

No existe una fórmula ni una receta para poder patentar y llenarnos los bolsillos de dinero haciéndole entender al mundo lo que es el amor.

Para algunos puede ser una cuenta bancaria con nueve ceros a la derecha, para otros una familia con tres hijos mantenida a base de mentiras pero sin desarmar para que la sociedad no señale con el dedo a nadie. Hay tantas definiciones de amor como seres humanos en este planeta Tierra.

Cuando me pregunto qué es el amor, junto recuerdos de algunos pasados por mi vida, me miro en el espejo de aquellos días y regresando al presente obtengo una respuesta pero que me es absolutamente propia.

Para mí no hay mucho misterio: el amor es eso que te hace desear con todas tus ganas respirar el mismo aire de la persona que amás, es admirar al otro por lo que sea, aún por los detalles más mínimos e imperceptibles.

Es discutir, hablar, atomizar un tema que quema en el alma de uno u otro hasta que no quede nada que decir y seguir hacia adelante.

Es cometer una locura tras otra sencillamente por el placer de ver la felicidad reflejada en los ojos de la persona que amás.

Es construir despacito algo, lo que sea, pero que se convierta en indestructible para el resto, como una muralla que nadie va a poder traspasar nunca y que esté repleta de códigos y gestos que solamente los dos habitantes que allí se encuentran puedan comprender.

Para mí el amor tiene que causarte taquicardia en algún momento del día, dejarte mudo ante un gesto o una mirada, provocarte sonrisas cómplices sin ningún motivo específico (o sí, qué se yo), es decir palabras al unísono, sin previo acuerdo. Es conocer tanto al otro que no se precise tenerlo al lado para saber si está contento, triste, molesto o sencillamente descansando después de un día agotador.

Son esas ganas enormes que te dan de llenarte los ojos de cada cosa que hace, escuchar una canción y saber en qué parte de ella vas a relacionarla con él y viceversa.

Es enojarse, irse, reflexionar, llamarlo/a y volver para no irse a dormir peleados porque la vida es imprevisible y no sabemos si mañana tendremos la chance de despertarnos y verle la cara, darle un beso y decirle «Buen día, hablamos?» como si nada hubiera pasado.

El amor es aire, libertad, proyectos en común pero vidas independientes, nada que ate ni ahogue, es un compromiso sin papeles, con la sola voluntad de querer indefinidamente al otro sin querer cambiarlo ni que sea tu otra mitad.

Las «medias naranjas» existen solamente cuando cortas una por la mitad. Los seres humanos somos eso, humanos y no frutas partidas por la mitad.

Venimos al mundo completos, no necesitamos a otro para que nos complemente sino para compartir porque si fuera lo contrario terminaríamos haciéndolo a nuestra imagen y semejanza y eso es egoísmo y no amor.

El amor intrínsecamente es generoso y altruista, es buscar siempre lo mejor para el otro porque eso va a redundar en nuestro beneficio de manera automática.

Y por último, pero no por eso menos importante, creo que el amor IGUALA a dos personas, las coloca en el mismo plano, no las distancia ni diferencia por ningún motivo.

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