James Rhodes y su salvación: la música.

Itzhak perlman – Chaconne_Partita No 2 for Violin – Bach

 
En su libro «Instrumental, historias de música, medicina y locura», James Rhodes describe así esta pieza musical de Bach:

«Cuando murió su mujer, el gran amor de su vida, compuso una pieza musical en su memoria. Es para un violín solo y se trata de una de las seis partitas (cómo no)
que compuso para dicho instrumento.
Aunque no solo se trata de una composición. Es una puta catedral musical erigida para recordar a su mujer, la torre Eiffel de las canciones de amor.
Y el punto culminante de esta partita lo constituye  el último movimiento, la chacona.
Quince minutos de desgarradora intensidad en la conmovedora clave de re menor.

Imaginad todo lo que os gustaría decirle a alguien a quien queréis si supierais que va a morir, hasta las cosas que no podéis expresar con palabras.



Imaginad que condensarais todos esos sentimientos y emociones
en las cuatro cuerdas de un violín, que los concentrarais  en los en quince minutos llevados al límite.


Imaginad que de un modo u otro descubrieseis la forma de construir todo el universo de amor y dolor en que existimos, que le dieseis forma musical, que lo pusieseis negro sobre blanco y se lo regalaseis al mundo.


Eso es lo que él logró, con creces, y todos los días esta pieza basta para convencerme de que en el mundo existen cosas que son más grandes y mejores que mis demonios.»

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