Mi madre solía usar una palabra para definir ese estado de inquietud e incertidumbre que no nos deja tranquilos, como si algo pasara o estuviera por pasar. Esa palabra era «silicio».
En el diccionario lo que menos se encuentra es una definición como ésta pero crecí asociándola a ese estado anímico.
Así me desperté hoy después de la sesión de terapia de ayer, con silicio. Teniendo que trabajar todo el fin de semana y con ese nudo en el alma, si no escuchaba a Augusto no iba a poder seguir.
Dejé de lado todo: orgullo, miedo, exceso de respeto, dudas y lo llamé.
Al principio le pregunté una pavada del dpto y después fuī al punto: le pregunté a quemarropa si las cosas entre los dos estaban bien y justifiquė mi pregunta contándole esa sensación de incertidumbre que tenía.
Su respuesta fue que me quedara tranquila, que estaba todo bien y que anoche, aproximadamente a las dos y algo de la madrugada se desveló y pensaba en que quería que Febrero pasara rápido para que en Marzo estuviera allá.
Hablamos de muchas cosas más pero ya todo fue más relajado, en el mismo tono que usamos cuando estamos juntos.
Nos despedimos super bien y mi alma se aquietó, sobre todo cuando los dos nos dijimos al unísono «Cuídate mucho» y después escuché su «Te quiero» dicho con una sonrisa, porque sé que esas palabras las dijo sonriendo.
No siempre se gira en falso, al menos hoy pude hacerlo en la dirección correcta.