Haciendo un examen profundo de consciencia, he llegado a la conclusión de que me merezco el mejor monumento a la boluda que cualquier escultor haya hecho o pueda hacer.
Lo peor de todo es que yo sola me cuelgo ese San Benito dado que lo que me ocurre es sencillamente porque no salgo a tiempo de los lugares en donde corro peligro.
Es preciso que haga buena letra, me ponga firme, fría, calculadora y me despoje de cualquier sentimentalismo para patear el tablero.
Marzo…. falta poco. Me verás llegar.