Dias que duelen

Desayuné con una persona que conozco hace años pero que no nos vemos muy seguido.

Nos pusimos al día en lo que a nuestras vidas respecta y de pronto, sin que nada lo hiciera preveer, me contó algo de su pasado terriblemente doloroso, un secreto que cargaba sobre sus espaldas como una condena.

Me ví reflejada en ese secreto, abrí el libro de mi infancia e hice lo propio.

La resultante de ese desayuno fue un día que me dejó movilizada, sensible, con una necesidad ENORME de un abrazo y los ojos hinchados de tanto llorar.

Deja un comentario