Esta semana me llevó a sentir eso, como si un científico de la NASA hubiera descubierto un worm espacial que lo lleva al infinito viajando con destino incierto y a una velocidad incalculable.
Tuve picos de adrenalina enormes (y no precisamente por placer) y luego terminé planeando suavemente sobre mí misma, mirándome desde una distancia ilógica pero analizando cada uno de mis movimientos.
Lo que viví ayer fue muy movilizante y seguramente iré cayendo aún más con el correr de los días pero me gustó saber que a pesar de lo que me dicen ciertas personas, no estoy TAAAAANNNNN errada en mis conceptos y futuras decisiones.
Tengo que lograr que el tránsito hacia ese momento de mi vida al que quiero llegar sea lo menos doloroso posible para mi y para quienes me rodean.
Marzo y Abril van a ser meses claves, meses que debo disfrutar, aprovechar y pararme definitivamente en la vereda que corresponde para seguir avanzando.
Ese será el momento en el que mis mind worms me traigan de vuelta a la Tierra.