Ayer me dijeron: «Seguramente te admira» y mi primer pensamiento fue lo que después se convirtió en respuesta.
No quiero admiración, veneración ni idolatría porque soy imperfecta (gracias a Dios) e igual a cualquier ser humano.
Lo único que busqué y buscaré hasta la muerte es que me amen y ser feliz.
Lo demás es cartón pintado.