En cámara lenta

Los días pasan y sobreviene lo previsible e inevitable: la realidad.

En mi caso la caída es en cámara lenta, lo que me da tiempo suficiente para ver otras cosas que debo agarrar en el descenso para poder analizarlas cuando aterrice.

Las situaciones que voy sumando no son las más placenteras ni las que me hubiera gustado elegir pero son las que están y debo hacer algo con ellas, al menos lo mejor que pueda.

Muchas me centran y otras me alejan inexorablemente de él pero tarde o temprano el final va a ser el mismo.

Para ser sincera no imagino cómo será vivir sabiendo que no vamos a estar juntos como ahora pero el tiempo irá acomodando las piezas (o no) y seguiremos adelante.

Sé que él lo va a lograr mucho más fácil y rápidamente que yo y eso me tranquiliza.

En lo que a mí respecta… que sea cómo deba ser y que el destino se encargue de todo.

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