Vientos de cambio

Terminó el año, pasó el viaje, lo vi feliz, viene mi próximo cumpleaños (con todo lo que eso implica por la fiesta que quieren armar) y al mismo tiempo llega, de manera inexorable, el cambio.

Hace rato que me siento cada vez más cerca del punto límite y desde que regresé de Montevideo la decisión ronda todos los días por mi cabeza.

No tengo mucho más que hacer en su vida y no puedo sentir eso, no quiero sentirlo.

Tiene alas, sabe cómo usarlas, su mirada puede brillar de felicidad… puedo irme.

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