Hoy llegué al límite.
No quiero pensar más en cómo disfrazar situaciones, callarme cosas, esconder momentos, suplantar a una persona por otra, emparchar lo que otros desgarran, tratar de paliar el sufrimiento ajeno y no lograrlo pero por sobre todo estoy harta de no poder dedicarme a disfrutar los momentos previos a lo que fue planeado, soñado y ansiado desde hace más de un año y medio.
No puedo más, no quiero sentir que nadé tanto para morir en la orilla.
Necesito paz y volver a mi centro, a cerrar los ojos y visualizar solamente lo que me hace feliz.
Necesito recordar que todos somos adultos, que cada uno debe atender su juego y que no debo continuar poniendo sobre mi espalda mochilas ajenas.
Quiero cerrar los ojos y dormir hasta el 26.