Un motivo

Creo que uno de los tantos motivos por los cuales amo definitivamente el mar es porque, además de su furia y su misterio, cuando lo contemplo mi vista no tiene obstáculo alguno, por más que pase horas y horas frente a él nada se interpone entre mi mirada y el más allá, el horizonte no tiene límites, nada se eleva por encima de él, se convierte en inconmensurable.

Deja un comentario