Siempre sostuve que cuando alguien nos despierta algún sentimiento lindo hay que decírselo, tiene que saber que es capaz de hacer sentir eso a otro y sin embargo hoy no lo puse en práctica.
Es verdad, prometí no escribirle nada personal, tratar de mantener la relación dentro del marco de lo laboral evitando contarle cualquier cosa íntima que sintiera o me ocurriera y eso es lo que estoy intentando lograr pero me cuesta horrores!
Hoy por ejemplo me hubiera gustado contarle que el otro día hablaba con una amiga y le decía que necesito tenerlo en mi vida, que quiero tenerlo en mi vida de la manera que sea simplemente porque me hace bien que eso ocurra, porque él me hace bien y punto.
Me divierto, me calma, me pacifica, me despierta la creatividad,… Tenerlo en mi vida es como tomar una copa de champagne bien pero bien fría y sentir como las burbujas hacen cosquillas en la panza. Es buena gente, es noble, tiene buenos sentimientos, buena mirada y yo necesito seguir rodeada de gente como él y como mis amigas.
Me hubiera gustado contarle que me divirtió confesarle que le había mentido pero mantener en reserva el día del viaje y más me divierte saber que me conoce tanto que es capaz de describir un gesto de mi cara tan perfectamente como si me estuviera viendo.
Ya sé que es ridículo no decírselo, que puede sonar hasta un exceso de orgullo de mi parte por no querer dar el brazo a torcer (algo de eso puede que haya) pero también está esa sensación de no querer abrumarlo con estas cosas porque sé que por momentos no sabe bien qué hacer con toda esta intensidad que se me escapa por los poros desde que nací..
No puedo ser medida con mis sensaciones pero tengo que entender que no todos pueden recepcionar semejante aluvión de cosas, que eso puede cansar, asustar, confundir y debo andar por la vida medio amordazada entonces no encuentro mejor manera de lograrlo que evitar contarle estas cosas.
Es una lástima pero viendo el lado positivo de la cosa al menos tengo mi blog para contarlo y sé que puedo descargarme sin que se entere porque no suele andar por estos «barrios».
Sigo sosteniendo que mi madre, sabia como todas las madres, ha puesto en mi camino a la gente adecuada para sanar mi alma en muchas ocasiones. Ya lo hizo con Marcos y ahora, aunque de diferente manera, lo hace con él y no se equivoca, siempre sabe con exactitud a quién poner frente a mis ojos.
Gracias mamá y gracias a él por ser así, mucho más lindo por dentro que por fuera (lo cual es muuuuuucho decir) y por hacerme bien, como diría Jorge Drexler.