Bittersweet

Creo que uno de los recuerdos que jamás podré quitar de mi mente es el de aquél día en el que te pregunté si sabías hablar italiano.

Respondiste que sí y quisiste saber por qué te lo preguntaba. Cuando te contesté que lo hacía porque me parecía un idioma super dulce, contra atacaste con un comentario que llevo grabado a fuego en mi alma: «Mucho más dulce te va a parecer el día que te hable al oído en francés mientras te hago el amor».

Nunca lo pude comprobar y todo pasó a tener un sabor agridulce.

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