Estoy enojada conmigo, no tolero esta sensación de idiotez que me atrapa cada tanto.
Es mentira que estoy enamorada, es mentira que quiero irme, hoy todo lo que dije ayer es mentira y eso me enoja hasta el cansancio.
No soporto mi inconstancia, es inaceptable esta manera tan volátil que tengo de ser.
Estoy sola, no me siento mal (tampoco en la gloria pero al menos no mal) y cuando más o menos conservo el balance en mi interior puedo mirar hacia atrás y ver la cantidad de estupideces que dije e hice. Es entonces en ese momento cuando comienza a crecer este enojo conmigo misma y a comprender que es preciso que cambie, que me modere un poco y piense antes de actuar.
Complicado será revertir lo que dije sobre estar enamorada, tengo la sensación de que nadie va a creerme pero creo que lo más convincente que puedo decir a mi favor es que nadie que esté realmente enamorado deja de extrañar a la persona que quiere, deja de necesitarla o de querer estar a su lado y mi realidad es que no lo extraño, hoy no lo necesito ni quiero estar con él.
Reconocer eso no me enoja, me alivia.