Rescatá a mis ángeles

Alguien me decía que no estabas bien y yo, sentada frente a esa persona, asentía en silencio y lloraba. Ya lo sabía, ya lo presentía y en ese momento tenía la confirmación de una realidad.
El sueño y la vigilia se daban la mano, daba vueltas en la cama luchando por despertar para no seguir con algunas imágenes pero tenía la sensación de que una mano invisible me empujaba nuevamente contra las almohadas para seguir durmiendo y perdía la batalla irremediablemente..
Al despertar sentí que caía en un abismo profundo donde resonaba tu nombre y nadaba en el mar que se había construido con mis lágrimas.
Una voz, la tuya o la mía (acaso importa eso ?) me hablaba de los dos y por momentos te pedía a gritos que me ayudaras porque estaban muriendo mis ángeles.
Se iban tiñendo de azul y no eran mis lágrimas sino su sangre, estaban desangrándose lentamente mientras yo luchaba y lloraba porque no podía salvarlos.
Es que simplemente no puedo. Cada día que pasa y no te encuentro en ningún lado más que en mí misma muere otro ángel y te juro que intento salvarlo recordándote pero se empeñan en soltarme la mano y alejarse de mí, de la misma forma en que lo hacés vos.
Por eso mi grito desesperado de ayuda, porque los días pasan y las pruebas de que me soltas y te alejás son irrefutables y me pregunto en que cementerio podré enterrar tantos ángeles, donde podré blanquear tantas túnicas azules y guardar tantas alas que se fueron debilitando despacito por no poder usarlas en tu ausencia.
Y quién me asegura que de ahora en más mis sueños no se vean custodiados por esos pequeños demonios que se esconden bajo el nombre de pesadillas y te traigan hasta mí triste, angustiado, solo, y no pueda hacer nada por salvarte ?
No quiero ver que tus túnicas se tiñen de azul ni que se debilitan tus alas.
Ayudame a no tener esta sensación que me ahoga, que no me deja pensar, que me acorrala todas las mañanas al despertar.
Buscá una ventana, la que tengas más cerca de tu mirada, abrila y dejá entrar mi recuerdo.
Escuchalo mientras te cuenta en voz baja lo que me pasa y miralo a los ojos porque mi alma está en ellos.
Rescatá mis ángeles, no permitas que sigan muriendo con tu ausencia.

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