Recuerdo eterno

¿Quién puede decirnos cuál es la mejor manera de amar y la más certera y eficiente de olvidar?
No existen un manual de intrucción para estas cuestiones y si existiera seguramente no lo leeríamos (como hacemos con los que traen los electrodomésticos) porque nos domina el sentimiento, nos arrastra y nos lleva a un lugar lejano y atemporal donde lo único válido es el ensayo, la prueba y el error.
Así vamos dando tumbos, ensayamos en el enamoramiento, probamos con los «Te amo» cotidianos y lloramos los errores cuando se van de nuestro lado pero como nos cuesta soltar, nos aferramos al recuerdo eterno.
Aún hoy y después de tanto tiempo, reconozco que legitimo su presencia en mi vida y la renuevo cada vez que lo sueño.
Tal vez uno se cura de un dolor por amor cuando recuerda a esa persona y puede sonreír sin lágrimas inoportunas… o no.

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