Tobogan y espiral

Así se dibujan las emociones en nosotros, esos son los efectos que causan.
Nos elevan y nos sueltan la mano mientras caemos suave pero vertiginosamente.
Podemos caer sintiendo que nos acaricia el aire o nos desgarra la carne
aquellos alambres de púa que en el trayecto no pudimos evitar.
Y al llegar al suelo agradeceremos o nos limpiaremos la sangre, seguiremos respirando rítmicamente o contemplaremos las cicatrices y les pondremos un nombre propio, el que nunca imaginamos que llevarían.

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