Por amor podemos proyectarnos en el nombre y el rostro de un hijo que queremos tener con la persona que amamos.
Por amor podemos esperar minutos, horas, años, siglos por la persona amada sin que esa espera se convierta en una carga sino en una necesidad.
Por amor las utopías siguen vivas y no existe sueño que no pueda concretarse.
Por amor el concepto de tiempo como tal desaparece y todo se reduce a ese instante en el que miramos a los ojos a la persona que amamos.
Por amor el mundo no es inmenso sino pequeñito, tanto que cabe en un abrazo, en un tono de voz o en una pizquita de canela.
Por amor el corazón deja de ser un músculo y comienza a tener identidad propia, camina, salta al vacío sin lastimarse, se agita, se recupera y vuelve a nuestro pecho para recordarnos que estamos enamorados de alguien y se convierte en el vocero de ese amor.
Por amor vamos y venimos por la vida poniendo un pie delante del otro sobre el cordón de la vereda sabiendo que el riesgo de mantener el equilibrio es lo que nos da la calma que necesitamos para lograrlo.
Por amor se abren blogs como éste y se descubre que esa palabra deja de tener cuatro letras para tener las mismas que las del nombre de quien amamos.
La Luna alumbró el día lunes, julio 11, 2005 ![]()
Ya sabés dónde está ahora el agua de la lluvia.
T E A M O !!!!!!