Pobre niña triste

Creyó que existían las torres y los castillos, que cuánto más ascendía en la espiral más puro era el aire y resultó que no, que arriba el aire también falta.
Quiso retroceder en el camino y en el tiempo pero nadie le contó que las huellas se pierden y los días de la semana cambian año a año.
Pensó que si cantaba todo el día su alma no estaría triste y su corazón bailaría al compás pero se confundió de música y comenzó a escuchar la melodía de sus propias lágrimas cayendo sobre su falda sin cesar.
Pobre niña triste, pensó que podría encontrar un destello de luz en esos ojos que esperaba y aquella tarde solamente encontró oscuridad.

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