Cada vez que te miro me pregunto qué estarías pensando en aquél momento, qué cosas cruzarían tu mente que provocarían el ceño fruncido, gesto que no abandonaste a lo largo de los años cuando te quedas colgada con algo, no terminas de entender alguna situación o simplemente usas para expresar disconformidad.
No sé cuáles serían tus sueños a tan temprana edad pero dejame contarte que si los tenías todavía corrés tras ellos, seguís luchando para alcanzarlos.
Tu realidad se vió modificada, ya no tenés más ese gorrito ni el balde (no sabría decirte dónde quedaron), no te toman de la mano para cruzar la calle ni te dan la comida en la boca. Nadie te arropa de noche o te abriga cuando estás enferma y hace frío. Digamos que por ley natural de vida fuiste quedándote sola pero no es para que te asustes, eh? no, para nada. Cambiaste de casa dos o tres veces, perdiste el verde intenso de tus ojos y conservaste la empecinada redondez de tus mejillas.
No has sido tan dulce ni tierna como se te adivina desde pequeña pero nadie puede dudar que tuviste carácter y que cuando estabas de humor, podías ser encantadora. Fuiste feliz durante mucho tiempo y de a ratitos (a mi juicio la mejor forma de serlo) asi que, si esa era una de tus metas, la lograste.
A pesar de todo lloraste y mucho, desarrollaste un nivel de sensibilidad que pocos pudieron entender pero nunca te importó nada, fuiste terca y arremetiste con todo.Te enamoraste dos veces, sentiste que eras capaz de jugarte y dar la vida por amor si era necesario.
Hubo gente en tu vida que te soltó y te dejó ir pero sabés qué? ellos perdieron mucho más que vos.
No sé si algo de todo lo que te digo puede interesarte, me parece que te divierte más la idea de seguir jugando en la arena pero por si acaso, por si logro captar tu atención y llegas a escucharme a través del sonido de las olas del mar quiero que sepas que al mirarte me doy cuenta que te quiero y que siempre, siempre, siempre voy a intentar rescatarte.
