Espacios

Es difícil hablar de los espacios que ocupan las emociones en nuestros corazones o en el alma.A veces decimos «Tengo una alegría enorme» o «Siento una pena infinita» y siempre tratamos de darle forma, peso, color y tamaño a todo pero a ciencia cierta nadie sabe cuánto espacio se lleva una emoción.
Es curioso porque por momentos pueden ser tan grandes que sentimos todo el cuerpo habitado por ellas entonces parecemos pequeñitos e insignificantes y después, cuando una alegría o una pasión nos desborda, nos convertimos en invencibles y tenemos la sensación de poder con el mundo entero.
Soy una eterna rehén de mis emociones y trato de darles espacios confortables para que se sientan cómodas en mí pero a veces no lo logro porque siento que piden más y más.
Se agigantan y me envuelven o se retiran de mí y me dejan exhausta, como cuando la ola se va de la orilla y vemos que arrasa con todo, hasta con ese nombre que escribimos en la parte más húmeda y firme con la esperanza de que permanezca allí para siempre.
A lo mejor el gran secreto sea rendirse, aunque se trate de un ratito nada más pero rendirse, dejar que nos ganen todos los espacios, que no dejen rincón sin ocupar, que se sientan poderosas, armen y desarmen en nuestra estructura emocional y después nos hagan creer que una gran pena cabe en una lágrima y un gran amor en el inmenso abrazo de la persona amada

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