Del otro lado está nublado y el viento trae el aroma de los tilos que cuidan el cordón de la vereda que está a la vuelta de mi casa.
Quien mire para allá verá que la gente no sabe si va a llover o no pero por las dudas apura el paso tal vez para llegar más rápido al encuentro de un rincón de calma.
Encontraran algunos árboles de Navidad armados y fotos en las calles anunciando la inminente llegada de Papá Noel.
Los que todavía no cruzaron tal vez se sientan cansados o acorralados y pierdan la oportunidad de cerrar los ojos y dejarse llevar por algunos sonidos atrapantes.
De este lado estoy yo escuchando música, disfrutando mi aire de jazmines, mirando una foto, pensando en un montón de flechas que pueden atravesar la sorpresa para clavarse firmes en el alma.
De este lado estoy yo, convencida de no moverme si siento que empieza a llover, pensando que todo se transforma y abriendo ventanas para que entre el viento sur.
De este lado tal vez estén las mismas cosas que de aquél pero la gran diferencia radica en que yo conozco tu risa y los de aquel lado no.