Como al pasar

Todas las mañanas pasaba por esa esquina y se quedaba maravillada con aquella casa, los pequeños escalones que conducían a esa puerta misteriosa y el increíble color de las flores que cubrían la entrada.
Cuando estaba por llegar frente a ella imaginaba que algún día vería una figura que le diera vida pero los días pasaban y nunca aparecía ningún rostro que justificara tanta prolijidad y simetría, solamente podía percibir alguna nota musical lejana pero indescifrable.
En el pueblo no daban datos, al mencionar la casa de las flores todos bajaban la vista y cambiaban de tema, no sin antes dejar escapar un suspiro de melancolía y pena.
Una mañana se atrevió y subió despacio uno a uno los peldaños y mientras lo hacía pudo notar que en cada uno de ellos había escritas frases, nombres, fechas y todas tenían que ver con ella, con su vida, con su historia.
Al llegar al último peldaño y justo antes de rozar la puerta, pudo leer como al pasar su nombre y un «Hace años que te estoy esperando».

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