Necesitaba ir de compras asi que pensé que darme una vuelta por el bazar de almas no sería mala idea, la mía necesitaba un par de cositas fundamentales para seguir su viaje livianita.
Entré y comencé a caminar entre las góndolas plácidamente. Busqué elementos que le dieran alegría y ahí estaban los nombres de mis amigas. Llegó el momento de agregar a mi carrito rincones donde sentirme protegida y me llevé esquinas con el nombre de mis hermanos.
Cuando pensé que también debería comprar artículos para cuidarme de los cobardes y mentirosos encontré canastos atiborrados de baratijas. A pesar de no gustarme ninguna compré varias porque últimamente no recordaba cómo defenderme de los estafadores emocionales y necesitaba ayuda urgente.
Al momento de llegar a la sección de caricias y mimos para almas enamoradas encontré una cajita de madera pintada de azul que parecía estar esperándome en silencio.
Cuando la tomé entre mis manos seis letras se escaparon de su interior y mientras mi alma se emocionaba, en el aire se formaba un nombre: Marcos