Antes no le pasaba

No sabía si era producto del paso de los años o simplemente de una lenta y progresiva manera de descartar corazas, pero cada vez que escuchaba que alguien necesitaba un corazón nuevo para vivir, le dolía el suyo.
Tal vez estaba cansado o demasiado expuesto y por eso había comenzado a sentir sus estados de ánimo.
O quizás tenía tanta vida dentro que lo único que pretendía era hacerse notar de la forma que fuera. Lo cierto es que aprendió a reconocer pequeñas muestras de dolor en latidos imperceptibles con los que su corazón parecía querer hablar y decirle mil cosas que no siempre quería escuchar.
Pero en definitiva eso no importaba porque desde ayer alguien tenía un corazón nuevo y seguramente iba a poder comprender sus latidos mejor que ella o yo.

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